Aloe Vera

Áloe vera: Características y beneficios

¿Es cierta la cantidad de virtudes que se atribuyen al áloe vera? La verdad es que se ha demostrado su gran eficacia en el tratamiento de algunos problemas de salud y la riqueza de su composición justifica un amplio abanico de indicaciones.

Cristóbal Colón lo consideró uno de las cuatro plantas imprescindibles para el bienestar del hombre: el trigo que alimenta, la vid que da alegría, el olivo que aporta armonía y el áloe que cura.

Curiosidades… Una de las aplicaciones farmacéuticas, más antiguamente registrada, se puede encontrar en una tablilla sumeria de arcilla del siglo XXI a. C. El Áloe vera figura también en vasos pintados egipcios de la época arcaica. El “Libro egipcio de los remedios” del famoso papiro Ebers (siglo XV a. J.C.) menciona igualmente el áloe en fórmulas de curación que remontan quizá al tercer milenario antes de nuestra era.

La historia moderna del áloe comienza a principios del siglo XX con el uso comercial de uno de sus principales componentes, el acíbar, un residuo seco que se obtiene a partir del látex y la savia que corre bajo la piel de las hojas. Los principios activos del acíbar son la aloína y la barbolaína, sustancias con un gran poder laxante: en pequeña cantidad actúan como tónico digestivo, en mayor dosis producen efectos laxantes y las cantidades aún más grandes resultan purgantes.

Pero el uso que se ha hecho más popular es el del gel de áloe. De color blanco amarillento, se encuentra en la pulpa de la parte central de la hoja y se ha utilizado tradicionalmente para tratar los problemas de la piel, desde heridas y quemaduras hasta problemas alérgicos.

Está plenamente demostrada la eficacia ante las heridas superficiales. Los efectos se deben a por lo menos dos factores que actúan a la vez: el  ácido salicílico del Áloe vera tiene una estructura similar al acetilsalícilico (aspirina), lo que explica su efecto analgésico, especialmente en combinación con el magnesio; y posee agentes limpiadores, antibacterianos y antifúngicos que favorecen la asepsia de la quemadura y evitan su infección.

Estudios han descubierto otro mecanismo antiinflamatorio

lgúnos azúcares presentes en el áloe se combinan con determinadas proteínas de la piel y evitan la acumulación en la herida de neutrófilos, células con función inmunitaria pero que causan cierto daño en los tejidos. Uno de sus componentes, la giberelina, tiene la capacidad de estimular y aumentar la cantidad de fibroblastos (células que dan lugar a nuevos tejidos).

Todos estos mecanismos se traducen en que el áloe incrementa en un 50 por ciento la velocidad de curación de las quemaduras, reduce el grosor de las costras y también la visibilidad de las cicatrices. Tanto es así que un estudio de la Comisión de Energía Atómica de los Estados Unidos concluyó que el áloe es “extraordinariamente efectivo” en la cicatrización de las quemaduras producidas por las radiaciones.

Por otra parte, el doctor Timothy E. Moore, con 14 años de experiencia y más de 6.000 pacientes documentados, avala el tratamiento con gel de áloe para múltiples afecciones de la boca. Para prevenir las infecciones y acelerar la curación recomienda que se aplique sobre las pequeñas heridas en la boca, las aftas, los herpes, las boqueras (grietas en las comisuras), las cicatrices de las cirugías periodontales y en torno a los implantes para prevenir las infecciones.

Los efectos de las bebidas

La eficacia del Áloe vera para curar las heridas, las quemaduras y otras alteraciones de la piel está pues demostrada, pero sus virtudes pueden ser muchas más. En una cucharada de gel se encuentran unos 75 componentes distintos, entre aminoácidos, minerales, vitaminas, enzimas, esteroles, antraquinonas, saponinas, azúcares…

Uno de los azúcares polisacáridos del áloe es el acemanano, al que se atribuye un poder regenerador de los tejidos dañados, ya que estimula el sistema inmunitario a la vez que colabora en la producción de células fibroblásticas, pasos fundamentales en el proceso curativo. El propio cuerpo produce esta sustancia hasta la pubertad, pero luego es necesario absorberla a través de los alimentos para aumentar la resistencia del organismo frente a muchas enfermedades.

LA FARMACIA EN UNA HOJA DE ÁLOE

Aminoácidos: Posee 20 de los 22 aminoácidos humanos, entre ellos siete de los ocho esenciales. Sirven para la construcción de nuevos tejidos musculares y de todo tipo.

Antraquinonas: Tiene 12: emodina y emodina de áloe, ácido aloético, aloína, antracina, antranol, barbaloína e isobarbaloína, ácido crisofánico, aceites etéricos, éster de ácido cinámico, resistanol. Se les conoce tradicionalmente por su efecto laxante. En pequeñas proporciones, junto con el gel, también producen efectos analgésicos, antibacterianos, antifúngicos y antivirales. En altas concentraciones pueden resultar tóxicos.

Enzimas: Posee 8: Alinasa alcalino fosfatasa, amilasa, carboxipeptidasa, catalasa, celulasa, lipasa, peroxidasa. Ayudan en la asimilación de los azúcares y las grasas ingeridos a través de los alimentos.

Hormonas: Auxinas y giberelinas. Favorecen la curación de las heridas y poseen efectos antiinflamatorios.

Ligninas: Sustancia basada en la celulosa. Junto con algunas enzimas, es la causa del poder de penetración del áloe a través de la piel.

Minerales: 9 minerales: calcio, cromo, cobre, hierro, magnesion, manganeso, potasio, sodio, zinc. Esenciales para la buena salud. Trabajan en conjunción entre ellos, con las vitaminas y otros nutrientes.

Ácido salicílico: Componente similar a la aspirina. Analgésico.

Saponinas: Glucosidos. Sustancias con poder limpiador y antiséptico.

Esteroles: Tiene 4, colesterol, campesterol, lupeol y beta-sitoesterol. Son agentes antiinflamatorios. El lupeol también posee propiedades antisépticas y analgésicas.

Azúcares: Monosacáridos: glucosa y fructosa .Polisacáridos: acemanano, glucomanano y polimanosa

Acción antiinflamatoria: El acemanano tiene actividad antiviral y moduladora del sistema inmunitario

Vitaminas: A, C, E, B, Colina, B12, Ácido fólico. Vitales. Las antioxidantes (A,C y E) neutrailzan el efecto de los radicales libres.

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